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Lo más precioso de todos los conocimientos: El conocimiento de Dios y del Ser—Segunda parte
By Honorable Ministro Louis Farrakhan
Updated Dec 9, 2004 - 4:31:00 PM
Imponerse sobre el mundo de Satán
(Nota del editor: El texto siguiente fue extraído de un mensaje dado por el Honorable Ministro Louis Farrakhan el 11 de Marzo del 2001 en la Mezquita Maryam en Chicago, Illinois. Ésta es la primera parte de tres)
La más hermosa de todas las sabidurías: El conocimiento de Dios y del Ser – Segunda parte (El más bello de todos los conocimientos: El conocimiento de Dios y del Ser.)
En Nombre del Allah, El Benéfico, El Piadoso
¿Qué es una revelación? Cuando dices que algo está siendo revelando, significa que no puedes ir a la librería y conseguirlo porque no está allí. Y no me importa cuantos libros conozcas a profundidad; hay cierto conocimiento que no se encuentra en las librerías. Vivimos en un universo lleno de sabiduría. Sin embargo, sólo cuando Allah (Dios) decide revelarla, significa que está divulgando o dando a conocer cierta verdad que hasta ese momento no había sido conocida en el mundo. Y sí ésta no había sido conocida, entonces significa que la gente que gobierna al mundo no lo sabía. Cuando Allah (Dios) escoge a alguna persona inocente, inexperta, semejante a un bebe, para darle alguna revelación, Les está dando el cetro o el mando sobre aquellos que alguna vez gobernaron sobre ellos.
Nosotros que tenemos una religión y asistimos a nuestras mezquitas, a nuestras iglesias, a nuestras sinagogas, a nuestros templos, tenemos que preguntarnos, “¿Acaso Satán es el maestro de nuestra religión?” ¿Cómo podemos saber? ¿Qué criterio podemos usar para formular el juicio correcto?
Si tú fueses el dirigente y cierta sabiduría que no conoces está siendo revelada a gente ignorante, esto te provocaría porque lo que se les revela significa el fin de tu poder para regir. Ningún hombre puede mandarte al menos que tenga mucho más conocimientos que tú. Cuando los pequeñuelos comienzan a decir cosas que los hombres sabios y prudentes no habían escuchado, es entonces cuando los gobernantes se convierten en opositores de la Revelación. Serán los oponentes del Revelador y se opondrán a las personas que creen en esa Revelación. Así como lo enseña el Sagrado Qur’an, ellos no estarán contentos hasta que no te pongan en el lugar en donde estabas, es decir, bajo su mandato.
¿Puedes imaginarte la fuerza que Cristóbal Colón tuvo que tener para soportar el peso que tenían los líderes religiosos y los eruditos que creían que la tierra era plana, mientras él creía que la tierra era redonda? Aquí tenemos a un hombre que retó las creencias de los dirigentes. Tuvo suerte de que la Reina Isabel y el Rey Fernando le dieran las tres carabelas, y aún así sus adversarios decían que iba a caer al final de la tierra. ¿Quiénes eran estos rivales? Los dirigentes y los intelectuales de la época.
¿Has escuchado hablar de Galileo? Frente a aquellos que creían que la tierra era el centro del universo Galileo dijo, “No, el sol es el centro del universo”. Imagina lo fuerte que tuvo que ser para decir a los líderes religiosos y a los eruditos de su tiempo que el sol era el centro del universo y no la tierra. Ellos se opusieron al pobre hombre hasta que éste se tuvo que retractar.
Les quiero hablar por un momento sobre el retractarse. Cuando Dios les da una Revelación y son los primeros en el mundo en conocer cierta verdad, es cuando el mundo entero se pone en tu contra. Se requerirá una fuerza extraordinaria de tu parte para mantenerse en pie, y los dirigentes no estarán satisfechos hasta que no te desdigas, y muchos después de que te hayas traicionado, las generaciones venideras dirán “Galileo estaba bien, pero era un hombre débil”. Cuando sabes la verdad, debes de estar deseoso de morir sobre esa verdad y debes de estar deseoso de morir por esa verdad. Tu muerte le dará poder. Por ende, nunca morirás mientras la verdad por la que diste tu vida, esté viva.
Imagina a los primeros Cristianos siendo carnada para los leones romanos por confesar su creencia hacia Jesucristo. Ellos rezaban y cantaban himnos mientras los leones los devoraban. El cruel Cesar, sentado en la arena, decía lo siguiente mientras miraba el acontecimiento, “¿Qué tipo de Dios tienen estas personas que prefieren morir por lo que creen a salvar sus vidas?” Esto nos enseña que cuando una Revelación se presenta, ésta será contradicha por los eruditos, los científicos y las personas que tienen conocimientos, porque este nuevo conocimiento será la posesión de unos cuantos que van a tener que ser lo suficientemente fuertes para levantarse en contra de muchos, hasta que estas mayoría comprenda lo que está contenido en la Revelación de Allah (Dios).
El Sagrado Qur’an nos enseña que, “Allah (Dios) conoce el mejor lugar para colocar Su Mensaje”. Allah no dejaría su mensaje en un traidor o en una persona débil. Los hombres elegidos por Allah (Dios) luchan en contra de todos los obstáculos.
Pido que pongan atención en Moisés, Jesús y Mahoma ibn Abdullah (Que la paz esté con ellos). Allah (Dios) puso su mensaje en Moisés. Mientras el Faraón era fuerte, Moisés se mostraba algo vacilante, pero nunca se dobló. El Faraón nunca creyó a Moisés, y aún así Moisés continuó predicando hasta que el Faraón sufrió lo que había sido predicho por su contrario. El Sagrado Qur’an relata que cuando el Faraón se ahogaba y moría levantó sus ojos y afirmó que no existía otro Dios más que Allah, y Allah (Dios) en un acto de piedad salvó su cuerpo, que ahora se encuentra en algún museo como una señal hacia los Faraones modernos. Puedes ser poderoso y pensar que eres dios, pero cuando el verdadero Dios llegue, te apaleará hasta que atestigües que Él es Dios. Tu Biblia dice que toda rodilla se hincará y que toda lengua confesará.
Jesús vino al mundo y sufrió grandes persecuciones, pero nunca has escuchado que Jesús se haya retractado. La visión que tenemos como Musulmanes de la Crucifixión de Jesús es distinta a la de los Cristianos. Pero no quiero hablar del punto sobre el que diferimos, sino hacer hincapié en que la muerte planteada en las escrituras sobre la Crucifixión de Jesús no fue una muerte en vano. Fue expuesto al ridículo público; sus manos y sus pies fueron clavados; fue arrancado de sus ropas dejando cubierto sólo su pudor; sobre su cabeza fue puesta una corona de espinas; la gente pasaba y le escupía y le arrojaba piedras; y ninguna vez dijo, “Dios te odio, por darme este sufrimiento”. El rezó, y la Biblia enseña que el Señor escuchó sus rezos. El fue fuerte.
Me encantaría tener la fuerza de los verdaderos seguidores de Jesús, de los verdaderos seguidores de Moisés, y de los verdaderos seguidores y compañeros del Profeta Mahoma (Que la paz esté con Él). Cuando observas lo que Allah (Dios) Reveló al Profeta Mahoma (Que la paz esté con Él), este hombre dijo, “Sí el sol estuviese a mi derecha y la luna a mi izquierda, nunca negaría lo que Allah (Dios) ha Revelado”. Reflexiona acerca de la fuerza de un hombre para sufrir a causa de la verdad. La verdad es la entidad más grande del universo. Todo lo que existe en la tierra y en el cielo está basado en la verdad, así como nuestra vida también está construida sobre la verdad. Sin la verdad no tendríamos vida. Así que nuestra vida debe enfocarse hacia la verdad, y debemos morir en nombre de esta verdad. Sólo así viviremos.
No existe la muerte para Mahoma. No existe la muerte para Jesús. No existe la muerte para Moisés. No existe la muerte para aquellos aliados a los profetas. Allah (Dios) dice en el Qur’an, “No hables de aquellos que mueren o son asesinados en el camino de Allah. Ellos están vivos, pero no lo comprendes. La piel y la sangre tienen que volver a la tierra, pero cuando se vive por algo que va más allá de la vanidad que da placer a la carne; cuando sufres por una causa mayor a ti; cuando puedes renunciar a tus propios deseos para ver establecida la Voluntad de Dios, es entonces cuando no existe la muerte para ti”. El sepulcro nunca podrá reclamar a Mahoma. El sepulcro nunca podrá reclamar a Abubakr, Uthman, Ali, Omar, o a la virtuosa compañía de los profetas. Ellos no han muerto. Ellos están vivos cada vez que decimos “As-Salaam Alaikum”. Ellos están vivos en este saludo porque vivieron y murieron para formar el Libro que es el cimiento de nuestra fe.
Cuando abrimos el Sagrado Qur’an, sabemos que lo que leemos son conversaciones entre Allah (Dios) y Mahoma, y que a través de dicho Sirviente habla con cualquiera de nosotros que quiera acceder a la plática de Allah con Mahoma. Si te pregunto ¿Quién es Dios? Estoy seguro que la mayoría de nosotros contestaría, “Yo ya conozco a Dios, soy Cristiano”; “Yo conozco a Dios un poco mejor, soy Judío”; o, “Yo conozco mucho mejor a Dios porque soy Musulmán. La gente se enorgullece del conocimiento que reciben de su estudio de la Palabra de Dios.
A pesar de que Allah (Dios) ha enviado profetas al mundo para que la gente aprenda sobre Él, Su Camino y su Verdadera Guía. Ninguno de ellos, ha podido mantener pura a su comunidad y la practica de sus enseñanzas después de su muerte. Satán ha corrompido todas las comunidades de los profetas.
¿Puedo hacer una pregunta? ¿A quién pertenece el mundo en el que vivimos? ¿Dirías que este es el mundo de Allah (Dios)? Ten cuidado en cómo respondes a dicha pregunta. Claro está que para poder entender la pregunta debemos de definir algunos términos. Tú dirías, “Yo sé a quién pertenece este universo”, pero eso no es lo que yo pregunté. Yo dije ¿De quién es este mundo?
¿No es cierto que tanto en la Biblia como en el Qur’an está escrito que Allah (Dios) daría a Satán cierto tiempo para gobernar y convencer a la gente de las distintas naciones de la tierra? Si Allah (Dios) está dando cierto tiempo a Satán para que gobierne, entonces dos cosas no pueden ocupar un mismo lugar al mismo tiempo. Si Satán está rigiendo, entonces Allah (Dios) está permitiendo que Satán engañe y convenza con total libertad. Entonces ¿Sí este es el mundo de Satán, de que está hecho el mundo? En un mundo existen sistemas religiosos, sistemas políticos, sistemas educativos, sistemas económicos, sistemas de jurisprudencia. Existen reyes, jefes y gobernantes, arquitectura, artes y cultura; de todo esto es de lo que está hecho el mundo. Si este es el mundo de Satán, ¿Quién es el maestro de la religión que profesas?
Yo soy Musulmán, y tú eres Cristiano o Judío y todos creemos que Allah (Dios) Él es el maestro de la Religión en la que creemos; por lo tanto creemos que estamos sirviendo a Allah (Dios). ¡Error! Si estuvieras sirviendo a Allah (Dios), el fruto de dicho servicio sería evidente en términos de tu vida y carácter personal, y de tu poder para transformar el entorno en el que vives. Este es el mundo de Satán. A pesar de que Allah (Dios) ha enviado profetas al mundo para que la gente aprenda sobre Él, Su Camino y su Verdadera Guía. Ninguno de ellos, ha podido mantener pura a su comunidad y la practica de sus enseñanzas después de su muerte. Satán ha corrompido todas las comunidades de los profetas.
A través de la palabra Aqeedah (en lo que cree uno) los Musulmanes juzgan la verdadera fe de una persona. Yo se que crees que tu Aqeedah es el correcto, pero no son necesarios diez hombres para cambiar al mundo. Un hombre con el Aqeedah correcto puede cambiar al mundo entero. Un hombre de estos fue el Profeta Mahoma. Un hombre de estos fue Jesús. Un hombre de estos fue Moisés. Hay cerca de un billón de Musulmanes en este mundo que afirman tener el Aqeedah correcto, pero aún así somos demasiado débiles y torpes para enfrentar con eficacia al mundo occidental y al mundo de Satán.
Satán nunca ha permitido que los profetas y sus verdades alcancen el éxito total. El Profeta Mahoma (La paz esté con Él) ha sido el profeta más exitoso en los últimos seis mil años. Sin embargo el Islam hoy en día es conducido por aquellos que se atribuyen la erudición sobre la religión. Y son algunos de estos eruditos los que han causado que la Ummah, o comunidad, se desvíe del camino de Allah (Dios).
Sí Satán es el dios de este mundo, entonces su papel es engañar a la gente sobre la Verdadera Naturaleza de Allah (Dios). Pero si conoces a Allah, Satán no podrá mandarte. Para que Satán tenga poder, debe de poder engañar al mundo con respecto a Allah (Dios) y tienes que adorarlo (a Satán) pensando que están adorando al Verdadero Dios. Nosotros que creemos en Allah, tenemos que preguntarnos, ¿Hemos sido engañados? Nosotros que tenemos una religión y asistimos a nuestras mezquitas, a nuestras iglesias, a nuestras sinagogas, a nuestros templos, tenemos que preguntarnos, “¿Acaso Satán es el maestro de nuestra religión?” ¿Cómo podemos saber? ¿Qué criterio podemos usar para formular el juicio correcto? Si no tenemos el poder a través de nuestra religión para invertir el mundo de Satán, basados en la Palabra Revelada por Allah (Dios), entonces algo ha causado un corto circuito en el poder de la palabra que nos dio el Profeta (Mahoma), el poder para conquistar el mundo que conocemos. ¿Qué es lo que él (Mahoma) y sus seguidores de ese entonces tuvieron, que no tienen un billón de Musulmanes hoy en día?
No estoy diciendo que no existan Musulmanes, Cristianos o Judíos que estén iluminados o sean correctos, que luchen por la pureza de su fe. Existen Musulmanes, Cristianos o Judíos hermosos que luchan por alcanzar la pureza de la Palabra, pero están sujetos a líderes políticos y líderes religiosos que han acabado con la pureza de la Fe y de la Palabra y se han vuelto corruptos. No sólo no poseemos el poder de virar el poder de Satán, sino que tampoco tenemos el poder de cambiar nuestras propias expresiones demoníacas.
Más en la siguiente edición, Insha-Allah.